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BIENVENIDOS AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA REVISTA PUESTO DE COMBATE DE SOCIEDAD DE LA IMAGINACIÓN


Raúl Gómez Jattin y Milciades Arévalo

 
MILCIADES ARÉVALO Y PUESTO DE COMBATE
El escritor Milcíades Arévalo, creador y director de la revista de literatura más antigua de Colombia Puesto de Combate, conversó esta semana para Red y acción, nos contó sobre los autores que han pasado por la revista y de la nueva edición que saldrá próximamente.
http://www.redyaccion.com/red_todo/Red_2012/01_octubre/milciades.htm

Johanna Marcela Rozo Enciso
mujerdeniebla29@yahoo.es
www.lenguajedemujer.blogspot.com



J.R. ¿Qué características debe tener un buen escritor?

M.A. No podría determinar las características de un buen escritor, ni siquiera las de un escritor. Habría que identificar qué se entiende por buen escritor. ¿Es el que publica cierta cantidad de libros, el que gana muchos premios, el que deja una huella, al que invitan a todas partes? Muchos escritores no han escrito sino uno, a lo sumo dos libros: Rimbaud, Juan Rulfo, Aurelio Arturo. Hay otros que han escrito infinidad de libros y no todos buenos: Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Fernando Vallejo, etc. Muchos escritores pueden pasarse la vida escribiendo malos libros y los hay que solo al final de su vida dejan una obra memorable. Homero por ejemplo, debió ser muy viejo cuando escribió La Ilíada y La Odisea. Rimbaud fue un ejemplo de escritor precoz, pues hasta tuvo tiempo de viajar por Abisinia, traficar con armas y enviar a la sociedad cartográfica para la que trabajaba, hermosos textos relacionados con la geografía, los lugares y gentes que iba conociendo a su paso. Hay escritores muy buenos, que no lo fueron por cuenta de la Academia sino por la vida que vivieron, por ejemplo Bierce, Whitman, Miller, Saroyan y entre nosotros, Álvaro Cepeda Samudio, Arturo Echeverri Mejía y el propio García Márquez. Pienso que un buen escritor es aquel que habla de su aldea, o como decía mi abuela Alba: “Hay que saber de dónde viene uno para saber a dónde va”

--Hablemos un poco de tu vida como escritor. ¿Cómo empiezas a escribir una novela o un cuento y como surgen estas historias?

--Antes que nada he sido un viajero de todos los caminos, he recorrido muchos caminos, he conocido muchas ciudades y puertos; también he conocido muchos rostros. Por otra parte, soy un fotógrafo. En cada foto hay una historia de vida, un momento memorable. Muchas veces empiezo a escribir un cuento fijándome en las fotos que tomé con la cámara; es más fácil recordar eso que decía mi abuela. Por otra parte, he leído muchísimos libros, buenos, malos de todos los colores. Poesía, cuentos, novelas, ensayos. Yo nunca tuve una formación literaria ni fui a la academia para que me enseñaran a escribir, ni he creído que un escritor tenga que tener un doctorado para serlo.

La parte vivencial de las personas, como también lo es el paisaje, la atmósfera, el entorno geográfico, el momento, todo eso es importante para mí. Pienso que lo que importa es leer los buenos libros de los grandes maestros.

Sé que mi libro INVENTARIO DE INVIERNO, es uno de los buenos libros de la literatura juvenil de Colombia. Lo digo porque hasta me lo han pirateado. Y es bueno porque es la vida de un muchacho, de una familia y su entorno; es trágico, vivencial y poético, con toda la problemática que conlleva ser pobre en un país donde los niños nacen sin risa. Este libro me lo piden en escuelas y colegios a donde voy, y sin embargo no he podido volverlo a editar por no tener palancas en las grandes editoriales colombianas.
Mis cuentos y novelas tienen mucha imaginación, pero lo más importante es la vivencia que he tenido que vivir para poder escribir.

--¿Cuál de tus libros es tu favorito?

Todos mis libros son los favoritos, aunque yo no he publicado muchos, así que digamos. Y los que he escrito se han agotado porque las ediciones no pasan de mil, dos mil libros, y teniendo en cuenta este país con 48 millones de habitantes, la mayoría analfabetas, ¿qué son mil libros? Como se que tendré muchos lectores después de muerto, no lo digo por vanidad ni por loarme, sino porque en cada libro mío hay un pedazo de vida, un pedazo de ciudad, un pedazo del mundo que me tocó vivir y eso no se repetirá nunca. Les recomiendo a mis lectores presentes y futuros: Inventario de Invierno, El oficio de la Adoración, Cenizas en la Ducha, Ciudad sin Fábulas, Cálida Carne, Las Otras muertes o La Torre del Amor; no todos han sido publicados, desgraciadamente.

--Ya sabemos que Colombia es tierra de poetas ¿qué tan buenos son?

--No creo que sea una tierra de poetas sino de leones y publicistas. Hace 25 años vengo trabajando en la Feria del Libro y lo que más me sorprende es la cantidad de libros de poesía publicados en un año. Desgraciadamente solo unos cuantos poetas tienen algo que decirnos. Los demás no han sido capaces de “sentar a la belleza en sus rodillas.” Reconozco que entre los poetas muertos, muchos de ellos son los más geniales de la poesía colombiana. Hay otros que viven haciendo sus alardes poéticos en bares, casas de la cultura, bibliotecas, gimnasios y salas de belleza y salen todos los días en televisión, pero no son poetas. El que quiera saber qué tan buenos son los poetas colombianos, debe empezar a leerlos. Ojalá no se aburran en el intento.

Muchos narradores afirman que es más difícil escribir poesía, sin embargo tus novelas y cuentos son muy poéticos. ¿Para ti es difícil escribir poesía?

--Yo he escrito toda clase de cosas, poesía también pero nunca me interesé en publicar. Desde un comienzo tuve la certeza de que toda la poesía estaba escrita y que lo que venía después no era más que un circo.
Yo fui capaz de plagiar a los poetas del Siglo de Oro para enamorar a las muchachas y no dije una mentira cuando hablaba de los surrealistas, de Bretón, de los poetas de todas las fronteras y tal vez por eso en toda mi narrativa está la poesía. Sí. Publiqué versos en una revista Argentina llamada Cormorán y Delfín, en 1964 y en Nadaísmo 70 en 1972. Siempre, siempre he leído a todos los poetas, pero la carga poética mía está en la vivencia, en la realidad, en el mundo mágico y terrible en el que me muevo. Considero sin embargo que para mí es difícil escribir poesía y tal vez por eso no alardeo de ser poeta.

--Raúl Gómez Jattin, uno de los poetas más importantes de Colombia se dio a conocer gracias a ti, ¿cómo lo conociste y cómo eran esos primeros textos?

--Yo era muy aficionado al teatro, desde que regresé de un largo periplo por la costa norte colombiana vendiendo libros. Lo vi por primera vez actuando en 1967 en “Cuentos de Macondo”, adaptación teatral de los cuentos de García Márquez. No lo volví a ver, pero me gustó la caracterización que hizo de los personajes que interpretó ese día. En 1981 me envió desde Cereté 50 ejemplares de su libro Poemas. Repartí su libro entre varios poetas y nadie dijo nada; tampoco dijo nada la prensa. Yo le publique unos poemas en Puesto y lo di a conocer más ampliamente. 
Sus primeros poemas me impactaron por todo lo que decían y cómo lo decía, y esa carga poética a flor de labios. Mejor dicho, la tragedia griega, el ambiente agreste de Cereté, la soledad que vivía, todo eso estaba en sus poemas. Sinceramente lo único que le pedí a la vida es que siguiera viviendo por una eternidad; la locura hacía de él un santo maldito. Tuvo toda clase de poemas, buenos, malos. Algunos poemas le sirvieron para comprarse un cigarrillo, un pucho de marihuana, etc. Ahora que Raúl está muerto, algunos lo quieren y otros ni siquiera se atreven a nombrarlo, tal vez porque tienen miedo que les haga sombra.

--¿Qué escritores y poetas publicaron en las primeras ediciones de Puesto de Combate? ¿Qué otros autores reconocidos actualmente publicaron sus primeros textos en la revista y como fue esa experiencia de conocerlos?


--Tuve la fortuna de publicar a muchos poetas y narradores. Unos ampliamente conocidos y otros a los que nadie conocía. Evelio Rosero, Triunfo Arciniegas, Juan Manuel Roca, Pedro Badrán, Octavio Escobar Giraldo, Marco Tulio Aguilera Garramuño, Orietta Lozano, Luz Helena Cordero, Juan Carlos Moyano, Gustavo Tatis Guerra, en fin… Ellos fueron los que vinieron a mí (Yo nunca he ido tras de nadie), y todo porque existía la revista Puesto de Combate, y esa revista no tenía cortapisas, ni era amiguera ni ninguneaba a nadie, y todo porque queríamos crear una Sociedad de la Imaginación. 
Entre los más recientes autores que hemos publicado, podríamos decir que está Ricardo Abdallah, Felipe García Agudelo, Jader Rivera, Dina Luz Pardo

--Tú que conoces todo el panorama de la literatura colombiana, ¿qué opinas de las nuevas generaciones de escritores y poetas.

--Las nuevas generaciones son más generosas, más abiertas de pensamiento e ideas. Escritores y poetas son buscadores potenciales y buceadores permanentes, leen sus textos, los comparten, los ponen a rodar por ahí y por consiguiente son más espontáneos, libres y bellos.

--¿Qué motiva a Milcíades Arévalo a seguir publicando y descubriendo a escritores nacionales?

--Es un oficio, algo que viene de muy hondo. Desde muy lejos. Yo nací en un hogar donde no había ni un libro y la única que sabía leer y escribir, tanto en francés como en castellano, era mi abuela. Ella estuvo en la guerra de los mil días y cuando yo la conocí me enseñó a escribir cartas, que yo le enviaba a mi madre, que vivía tan lejos de mí como toda la distancia junta. Cuando fui grande vendí muchos libros desde el Cabo de la Vela hasta el Golfo de Urabá. Viví muchos años en la costa, porque hasta marinero fui. Y como todo escritor, también envíe muchos cuentos a los periódicos porque quería verlos publicados pero me los enviaron al cesto. Para que les siguieran enviando las colaboraciones ni mis cuentos al cesto de la basura, después de muchísimas lecturas, de viajes por la patria, de conocer a muchos escritores, fundé una revista. Si todavía, después de 40 años sigue en pie, no es por vanidad sino por pura terquedad; el resto es pura imaginación.

--Por último, hablemos de la edición No. 78 de Puesto de Combate, qué lecturas nos trae y qué autores y dónde se hará la presentación de este número. 

--Trae una entrevista al poeta Juan Gustavo Cobo Borda, una selección de poemas de José Luis Díaz Granados, Pedro Arturo Estrada, Lidia Salas, Esperanza Carvajal Gallego, Mario José Cervantes, Dina Luz Pardo, Ela Cuavas, Fredy Yezzed, Andrés Uribe Botero, Johanna Marcela Rozo, Minicuentos de Anibal Tobón, un texto de Bradbury, cuentos de Roberto Burgos Cantor, Milcíades Arévalo, Ios Fernández, Amadeo González Triviño, Jerónimo García Riaño, Jonathan Alexander España Eraso. El lanzamiento será el 26 de Octubre en el Teatro Taller de Colombia en Bogotá, y en Pitalito, Garzón y Neiva a mediados de Noviembre.



Milcíades Arévalo

Periodista cultural, dramaturgo y escritor de novelas y relatos, nacido en Cundinamarca en 1943. Obras publicadas El oficio de la Adoración.

Bucaramanga, Colombia: Editorial UNAB. 1988, Inventario de Invierno (Cuentos juveniles, 1995), Cenizas en la Ducha. Medellín, Colombia: Editorial Universidad de Antioquia. 2001, Manzanitas Verdes al desayuno 2010, El jardín subterráneo (teatro), Galería de la memoria(ensayo), La loca poesía (antología) y El héroe de todas las derrotas (novela). Milcíades Arévalo ha alcanzado las siguientes distinciones: Primer premio en el Concurso de cuentos Gobernación del Quindío (1983), Primer premio en el Concurso de cuento Testimonio (1986), Segundo premio en el Concurso de novela Ciudad de Pereira (1985) y Segundo premio en el Concurso de novela Ciudad de Pereira (1991). 


 

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