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BIENVENIDOS AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA REVISTA PUESTO DE COMBATE DE SOCIEDAD DE LA IMAGINACIÓN

FALLO DEL TERCER CONCURSO NACIONAL DE CUENTO CONTEMPORÁNEO 2012
REVISTA PUESTO DE COMBATE Y REVISTA CUATRO TABLAS


Reunidos en la ciudad de Garzón, los suscritos OSCAR EMILIO BUSTOSFELIPE GARCIA QUINTERO y AMADEO GONZALEZ TRIVIÑO, designados como Jurados evaluadores del TERCER CONCURSO NACIONAL DE CUENTO CONTEMPORANEO 2012, luego de leer todos y cada uno de los cien cuentos enviados al concurso, hemos decidido por unanimidad declarar ganadores los siguientes trabajos:


PRIMER LUGAR:
CARLOS JOAQUIN SILVA ALVAREZ – Natural de Duitama – 
Título del cuento: ESE GOL DE CABEZA FUE DE MI PAPA

Se destaca en éste trabajo un buen manejo del lenguaje, correspondencia con la realidad social colombiana y que se constituye en una metáfora del drama político que sufren las víctimas de la violencia del país.



SEGUNDO LUGAR: 
SANTIAGO GUTIERREZ SERNA – Natural de Manizales
Título del cuento: COLA DE ZORRO

Se trata de un relato ágil, dinámico con tensión narrativa, que recrea con imaginación la tradición del cuento negro ubicado en nuestra realidad colombiana.



TERCER PREMIO: 
MARIA TORRES – Natural de El Banco Magdalena –
 Radicada en Estados Unidos
Título del cuento: LA CARTA MAS LARGA.

Este cuento tiene un tratamiento y dominio excepcional del lenguaje, y estiliza con habilidad el género epistolar e intenta situar en nuestros días los dramas de la guerra de independencia, ligados por una historia de amor. 



MENCIONES DE HONOR:

El jurado ha querido estimular y reconocer el trabajo presentado de quienes estuvieron entre los seleccionados y se ha optado por concederles una mención de honor. Ellos son:

MENCIONES HONORIFICAS

Título del Cuento: “La Muerte” firmado bajo el seudónimo de LAUMPI.

Título del Cuento: “El turbante que levita” firmado bajo el seudónimo EL VIEJO OLO.

Título del Cuento: “La fiesta del fin del mundo” firmado bajo el seudónimo J. SKROBO.

Título del cuento: “El doble crimen del O´hara´s” firmado bajo el seudónimo JOE VALBUENA.

Título del cuento: “El tiempo de Colette” – firmado bajo el seudónimo de GERVASIO LEON.

Título del cuento: “Ineludible Sucesor” firmado bajo el seudónimo de OTREBEH SAJROB.

Título del cuento: “Amor de heroína” – firmado bajo el seudónimo de VICTORIANO LORENZO.



Se emite el presente fallo hoy 09 de Noviembre de 2012.




Raúl Gómez Jattin y Milciades Arévalo

 
MILCIADES ARÉVALO Y PUESTO DE COMBATE
El escritor Milcíades Arévalo, creador y director de la revista de literatura más antigua de Colombia Puesto de Combate, conversó esta semana para Red y acción, nos contó sobre los autores que han pasado por la revista y de la nueva edición que saldrá próximamente.
http://www.redyaccion.com/red_todo/Red_2012/01_octubre/milciades.htm

Johanna Marcela Rozo Enciso
mujerdeniebla29@yahoo.es
www.lenguajedemujer.blogspot.com



J.R. ¿Qué características debe tener un buen escritor?

M.A. No podría determinar las características de un buen escritor, ni siquiera las de un escritor. Habría que identificar qué se entiende por buen escritor. ¿Es el que publica cierta cantidad de libros, el que gana muchos premios, el que deja una huella, al que invitan a todas partes? Muchos escritores no han escrito sino uno, a lo sumo dos libros: Rimbaud, Juan Rulfo, Aurelio Arturo. Hay otros que han escrito infinidad de libros y no todos buenos: Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Fernando Vallejo, etc. Muchos escritores pueden pasarse la vida escribiendo malos libros y los hay que solo al final de su vida dejan una obra memorable. Homero por ejemplo, debió ser muy viejo cuando escribió La Ilíada y La Odisea. Rimbaud fue un ejemplo de escritor precoz, pues hasta tuvo tiempo de viajar por Abisinia, traficar con armas y enviar a la sociedad cartográfica para la que trabajaba, hermosos textos relacionados con la geografía, los lugares y gentes que iba conociendo a su paso. Hay escritores muy buenos, que no lo fueron por cuenta de la Academia sino por la vida que vivieron, por ejemplo Bierce, Whitman, Miller, Saroyan y entre nosotros, Álvaro Cepeda Samudio, Arturo Echeverri Mejía y el propio García Márquez. Pienso que un buen escritor es aquel que habla de su aldea, o como decía mi abuela Alba: “Hay que saber de dónde viene uno para saber a dónde va”

--Hablemos un poco de tu vida como escritor. ¿Cómo empiezas a escribir una novela o un cuento y como surgen estas historias?

--Antes que nada he sido un viajero de todos los caminos, he recorrido muchos caminos, he conocido muchas ciudades y puertos; también he conocido muchos rostros. Por otra parte, soy un fotógrafo. En cada foto hay una historia de vida, un momento memorable. Muchas veces empiezo a escribir un cuento fijándome en las fotos que tomé con la cámara; es más fácil recordar eso que decía mi abuela. Por otra parte, he leído muchísimos libros, buenos, malos de todos los colores. Poesía, cuentos, novelas, ensayos. Yo nunca tuve una formación literaria ni fui a la academia para que me enseñaran a escribir, ni he creído que un escritor tenga que tener un doctorado para serlo.

La parte vivencial de las personas, como también lo es el paisaje, la atmósfera, el entorno geográfico, el momento, todo eso es importante para mí. Pienso que lo que importa es leer los buenos libros de los grandes maestros.

Sé que mi libro INVENTARIO DE INVIERNO, es uno de los buenos libros de la literatura juvenil de Colombia. Lo digo porque hasta me lo han pirateado. Y es bueno porque es la vida de un muchacho, de una familia y su entorno; es trágico, vivencial y poético, con toda la problemática que conlleva ser pobre en un país donde los niños nacen sin risa. Este libro me lo piden en escuelas y colegios a donde voy, y sin embargo no he podido volverlo a editar por no tener palancas en las grandes editoriales colombianas.
Mis cuentos y novelas tienen mucha imaginación, pero lo más importante es la vivencia que he tenido que vivir para poder escribir.

--¿Cuál de tus libros es tu favorito?

Todos mis libros son los favoritos, aunque yo no he publicado muchos, así que digamos. Y los que he escrito se han agotado porque las ediciones no pasan de mil, dos mil libros, y teniendo en cuenta este país con 48 millones de habitantes, la mayoría analfabetas, ¿qué son mil libros? Como se que tendré muchos lectores después de muerto, no lo digo por vanidad ni por loarme, sino porque en cada libro mío hay un pedazo de vida, un pedazo de ciudad, un pedazo del mundo que me tocó vivir y eso no se repetirá nunca. Les recomiendo a mis lectores presentes y futuros: Inventario de Invierno, El oficio de la Adoración, Cenizas en la Ducha, Ciudad sin Fábulas, Cálida Carne, Las Otras muertes o La Torre del Amor; no todos han sido publicados, desgraciadamente.

--Ya sabemos que Colombia es tierra de poetas ¿qué tan buenos son?

--No creo que sea una tierra de poetas sino de leones y publicistas. Hace 25 años vengo trabajando en la Feria del Libro y lo que más me sorprende es la cantidad de libros de poesía publicados en un año. Desgraciadamente solo unos cuantos poetas tienen algo que decirnos. Los demás no han sido capaces de “sentar a la belleza en sus rodillas.” Reconozco que entre los poetas muertos, muchos de ellos son los más geniales de la poesía colombiana. Hay otros que viven haciendo sus alardes poéticos en bares, casas de la cultura, bibliotecas, gimnasios y salas de belleza y salen todos los días en televisión, pero no son poetas. El que quiera saber qué tan buenos son los poetas colombianos, debe empezar a leerlos. Ojalá no se aburran en el intento.

Muchos narradores afirman que es más difícil escribir poesía, sin embargo tus novelas y cuentos son muy poéticos. ¿Para ti es difícil escribir poesía?

--Yo he escrito toda clase de cosas, poesía también pero nunca me interesé en publicar. Desde un comienzo tuve la certeza de que toda la poesía estaba escrita y que lo que venía después no era más que un circo.
Yo fui capaz de plagiar a los poetas del Siglo de Oro para enamorar a las muchachas y no dije una mentira cuando hablaba de los surrealistas, de Bretón, de los poetas de todas las fronteras y tal vez por eso en toda mi narrativa está la poesía. Sí. Publiqué versos en una revista Argentina llamada Cormorán y Delfín, en 1964 y en Nadaísmo 70 en 1972. Siempre, siempre he leído a todos los poetas, pero la carga poética mía está en la vivencia, en la realidad, en el mundo mágico y terrible en el que me muevo. Considero sin embargo que para mí es difícil escribir poesía y tal vez por eso no alardeo de ser poeta.

--Raúl Gómez Jattin, uno de los poetas más importantes de Colombia se dio a conocer gracias a ti, ¿cómo lo conociste y cómo eran esos primeros textos?

--Yo era muy aficionado al teatro, desde que regresé de un largo periplo por la costa norte colombiana vendiendo libros. Lo vi por primera vez actuando en 1967 en “Cuentos de Macondo”, adaptación teatral de los cuentos de García Márquez. No lo volví a ver, pero me gustó la caracterización que hizo de los personajes que interpretó ese día. En 1981 me envió desde Cereté 50 ejemplares de su libro Poemas. Repartí su libro entre varios poetas y nadie dijo nada; tampoco dijo nada la prensa. Yo le publique unos poemas en Puesto y lo di a conocer más ampliamente. 
Sus primeros poemas me impactaron por todo lo que decían y cómo lo decía, y esa carga poética a flor de labios. Mejor dicho, la tragedia griega, el ambiente agreste de Cereté, la soledad que vivía, todo eso estaba en sus poemas. Sinceramente lo único que le pedí a la vida es que siguiera viviendo por una eternidad; la locura hacía de él un santo maldito. Tuvo toda clase de poemas, buenos, malos. Algunos poemas le sirvieron para comprarse un cigarrillo, un pucho de marihuana, etc. Ahora que Raúl está muerto, algunos lo quieren y otros ni siquiera se atreven a nombrarlo, tal vez porque tienen miedo que les haga sombra.

--¿Qué escritores y poetas publicaron en las primeras ediciones de Puesto de Combate? ¿Qué otros autores reconocidos actualmente publicaron sus primeros textos en la revista y como fue esa experiencia de conocerlos?


--Tuve la fortuna de publicar a muchos poetas y narradores. Unos ampliamente conocidos y otros a los que nadie conocía. Evelio Rosero, Triunfo Arciniegas, Juan Manuel Roca, Pedro Badrán, Octavio Escobar Giraldo, Marco Tulio Aguilera Garramuño, Orietta Lozano, Luz Helena Cordero, Juan Carlos Moyano, Gustavo Tatis Guerra, en fin… Ellos fueron los que vinieron a mí (Yo nunca he ido tras de nadie), y todo porque existía la revista Puesto de Combate, y esa revista no tenía cortapisas, ni era amiguera ni ninguneaba a nadie, y todo porque queríamos crear una Sociedad de la Imaginación. 
Entre los más recientes autores que hemos publicado, podríamos decir que está Ricardo Abdallah, Felipe García Agudelo, Jader Rivera, Dina Luz Pardo

--Tú que conoces todo el panorama de la literatura colombiana, ¿qué opinas de las nuevas generaciones de escritores y poetas.

--Las nuevas generaciones son más generosas, más abiertas de pensamiento e ideas. Escritores y poetas son buscadores potenciales y buceadores permanentes, leen sus textos, los comparten, los ponen a rodar por ahí y por consiguiente son más espontáneos, libres y bellos.

--¿Qué motiva a Milcíades Arévalo a seguir publicando y descubriendo a escritores nacionales?

--Es un oficio, algo que viene de muy hondo. Desde muy lejos. Yo nací en un hogar donde no había ni un libro y la única que sabía leer y escribir, tanto en francés como en castellano, era mi abuela. Ella estuvo en la guerra de los mil días y cuando yo la conocí me enseñó a escribir cartas, que yo le enviaba a mi madre, que vivía tan lejos de mí como toda la distancia junta. Cuando fui grande vendí muchos libros desde el Cabo de la Vela hasta el Golfo de Urabá. Viví muchos años en la costa, porque hasta marinero fui. Y como todo escritor, también envíe muchos cuentos a los periódicos porque quería verlos publicados pero me los enviaron al cesto. Para que les siguieran enviando las colaboraciones ni mis cuentos al cesto de la basura, después de muchísimas lecturas, de viajes por la patria, de conocer a muchos escritores, fundé una revista. Si todavía, después de 40 años sigue en pie, no es por vanidad sino por pura terquedad; el resto es pura imaginación.

--Por último, hablemos de la edición No. 78 de Puesto de Combate, qué lecturas nos trae y qué autores y dónde se hará la presentación de este número. 

--Trae una entrevista al poeta Juan Gustavo Cobo Borda, una selección de poemas de José Luis Díaz Granados, Pedro Arturo Estrada, Lidia Salas, Esperanza Carvajal Gallego, Mario José Cervantes, Dina Luz Pardo, Ela Cuavas, Fredy Yezzed, Andrés Uribe Botero, Johanna Marcela Rozo, Minicuentos de Anibal Tobón, un texto de Bradbury, cuentos de Roberto Burgos Cantor, Milcíades Arévalo, Ios Fernández, Amadeo González Triviño, Jerónimo García Riaño, Jonathan Alexander España Eraso. El lanzamiento será el 26 de Octubre en el Teatro Taller de Colombia en Bogotá, y en Pitalito, Garzón y Neiva a mediados de Noviembre.



Milcíades Arévalo

Periodista cultural, dramaturgo y escritor de novelas y relatos, nacido en Cundinamarca en 1943. Obras publicadas El oficio de la Adoración.

Bucaramanga, Colombia: Editorial UNAB. 1988, Inventario de Invierno (Cuentos juveniles, 1995), Cenizas en la Ducha. Medellín, Colombia: Editorial Universidad de Antioquia. 2001, Manzanitas Verdes al desayuno 2010, El jardín subterráneo (teatro), Galería de la memoria(ensayo), La loca poesía (antología) y El héroe de todas las derrotas (novela). Milcíades Arévalo ha alcanzado las siguientes distinciones: Primer premio en el Concurso de cuentos Gobernación del Quindío (1983), Primer premio en el Concurso de cuento Testimonio (1986), Segundo premio en el Concurso de novela Ciudad de Pereira (1985) y Segundo premio en el Concurso de novela Ciudad de Pereira (1991). 


 

LA ÚLTIMAS ALEGRÍAS

LA ÚLTIMAS ALEGRÍAS
Cuento de Milcíades Arévalo

El escritor Milcíades Arévalo en su casa de la candelaria en Bogotá

Busqué un bar, desde el cual pudiera divisar el muelle, la bahía iluminada, el horizonte, nada más. Solo esperaba la llegada de un barco para partir lo antes posible. Durante la travesía tocaría los puertos y en los puertos estaban las aventuras y las muchachas bonitas.
Me siento en un rincón desde el cual veo gente que entra y sale, interminablemente. Sus rostros parecen pintados de verde debido a la penumbra. Pido un aguardiente para alejar el frío.
-- Hoy es navidad –dijo alguien a mis espaldas. Luego fue hasta la barra, dio media vuelta, contempló al público y comenzó a cantar: La muerte. Cuando la canción inundó el bar, se acercó a mi mesa y me puso las garras en el hombro.
-- Te conozco –me dijo.
Lo miro a la cara: en ninguna parte del mundo lo he visto. Le digo que no tengo tiempo de escucharlo, que pronto terminará de llover, que había entrado por causalidad, etc. No se inmutó con mis pequeñas protestas. Dejé caer la mirada sobre los espejos del bar, iluminado débilmente por lucecitas de colores. ¿Quién era, qué hacía, qué quería, de dónde vendría.
El hombre aspiró una bocanada de humo y poco a poco la fue soltando mientras hablaba:
-- La primera letra de mi nombre es la M, pero me hubiera gustado más que me llamaran Alejandro. Por lo demás, ¿qué importa el nombre? Cuando era pequeño soñaba ser Capitán, navegar los mares del mundo. Me embriagaba de sueños: Playas, sol y amor… Cuando el humo de mi tabaco sube al cielo y sobre el pavimento recién mojado por la lluvia parpadean las luces de neón, pienso en la felicidad. Pero no vamos a hablar de eso, la felicidad no existe.
Quise decirle algo afectuoso, pero me interrumpió de nuevo.
-- Me emociona enormemente el progreso de la humanidad. Los amaneceres me parecen maravillosos y los gozo hasta el delirio, pero hay algo que me atormenta todos los días. ¿Por qué armas y no manzanas? –me preguntó con rabia.
Acaricié una idea en el magín. Quise decirle que la paz era un buen negocio para los fabricantes de armas y las manzanas, pero le respondí que la paz del mundo estaba amenazada y, que en este caso, las armas le servían a los gobiernos para defender sus dominios. Me miro sorprendido y a la vez incrédulo.
-- En estos tiempos se habla mucho de la paz pero eso a nadie le importa: la paz es una paloma muerta –dijo dejando y se quedó callado. Imagine que trataba de localizar en el fondo de su memoria algún himno guerrero. Sorpresivamente levantó la mirada y dijo:
-- Mi vecino a menudo me llama para que hablemos de su automóvil. Le he dicho mil veces que no entiendo nada de autos, que si me hablara por ejemplo de elefantes, podríamos llegar a ser amigos. Mi vecino cree que la envidia me muerde las uñas, pero se equivoca. Los hombres de hoy tiene tantos objetos que cuidar que ya no tiene tiempo de vivir: su mujercita, su dinero, sus trapos, etc. ¡Pobrecitos!
Levantó la mirada y en el fondo de sus ojos vi que se perfilaba un recuerdo grato. Le pregunté si le gustaban los gatos.
-- Con Liv sentí por primera vez el incendio en los labios y los carbones furiosos de la pasión en la sangre.
Eso me alegro. Por fin hablaba de algo interesante. Mire a la mujercita que nos a atendía. La imaginé desnuda en alguna aventura amorosa y sentí un cosquilleo el cualquier parte.
El hombre se levantó y fue al baño. Cuando regresaba lo detalle. La soledad pesaba sobre sus hombros. Lucía un abrigo raído y en sus ojos de azul profundo navegaba una paloma. Se sentó de nuevo y continuó hablando:
-- La mujer que está sentada en la barra, tan pronto me vio comenzó a contorsionarse como un relámpago para enredarme entre sus faldas. Por eso la alejé. Usted es diferente. Callado y estático. Me gusta su inmovilidad. Parece un muerto.
No me sorprendió que dijera “Parece un muerto” Desde hacía un tiempo esperaba que alguien me identificara entre la multitud. Traté de reírme pero luego pensé que no era cosa de bromas. El hombre clavó su mirada en mis narices y dijo:
-- El silencio absoluto. Esa es mi regla. Si le parezco una cotorra, no se extrañe, necesitaba comunicarme con alguien. No encontré ningún idiota pero tampoco desfallecí. Soy un falso actor. Eso somos todos.
--¿Le gusta esa muchacha? -me preguntó el hombre.
Volteé a mirar un bulto opaco, movible, perfumado. En sus manos podía tener un paraguas, un cuchillo o una flor. La imaginé en alguna aventura amorosa. En menos de un instante estrujaría sus senos, grandes y turgentes y comenzaría a manosearla de la manera más deliciosa, llevado por las olas de un mar invisible y lejano.
-- En algún lugar del mundo una mujer piensa en mí –le dije. Levanté la copa y brindé a nombre de todas las soledades.

-- Escombro de guerra –dijo el hombre lanzando bocanadas de humo como un barco que se va a pique.

-- Es el momento –me dije. Saqué una soga y se la mostré. El hombre se quedo perplejo, mirándola. Le dije que era experto en hacer nudos e inmediatamente comencé a enseñarle, pero el hombre no daba con el mecanismo. Mis dedos eran ágiles. Me detuve para decirle que mi propósito no era enseñarle a hacer nudos. En pocas palabras le di a entender el asunto. Dos meses de viaje y estaría de nuevo en mi patria, en sus calles y avenidas, sitios donde alguna vez fui feliz.. Soltó una risita macabra.
Lo observe detenidamente. Todo mi pasado nadaba en la profundidad de su mirada. Ya no habrá otros veranos para mí. Mi viaje, ¿qué importancia tenia? ¡Nada! Es posible que cuando regrese al hogar, ahora lejano y definitivamente borroso, Nadia diga al verme llegar que en ciertas cosas me parezco al que ella amaba, que aunque el amor sea el mismo he perdido mi tiempo para llegar a ser un escombro de guerra un recuerdo, nada. Barcos, puerto, la guerra, el valor, la libertad. Había luchado contra nadie y ahora… A veces quisiera dejar a un lado las muletas y volar.
El hombre se levantó, miro hacia la calle. Dio un suspiro largo y miró hacia el espejo donde yo tenía puesta la mirada.

-- Ha escampado y es tarde ya. Si esta noche el policía de la esquina hace bulla con su cornetín es mejor que se cuelgue un ancla al cuello –dijo y salió.

La muchacha se acercó, dijo algo acerca de la lluvia, luego me preguntó la hora.

-- No siquiera te conozco –le digo.

-- Los amantes del mundo no se conocen.

Miré el pasaje de regreso y comprobé que esperaba la llegada de un barco en el puerto más extraño jamás conocido.

-- Todos aman pero no todos esperan un barco –le digo.

Apoye firmemente el cuerpo contra las muletas, estruje sus senos, recorrí su cuello con mi lengua y acerqué mi boca a sus labios. De su carne brotaba el aroma del deseo.

-- El barco… --murmuro. Tomo un trago. Abro la puerta y salgo a la calle.
El viento del amanecer levanta papeles, hojas… De todas partes me llega el aliento fresco de la noche envuelto en el verano. En algún lugar del mundo, Nadia piensa en mí. En el horizonte, un barco se dirige al puerto con luces hasta el tope y banderas desplegadas en los mástiles. Al subir a cubierta tropecé con un hombre de aspecto agradable. Le mostré el pasaporte, el pasaje y los recibos de la aduana. Una semana de viaje y estaría de nuevo en mi patria. En un tono que derrumba a toda esperanza me dijo:
-- Lo compadezco.
-- ¿Por qué? –balbucí.
-- Todos esperan un barco que no ha de venir --Tomó el astrolabio y comenzó a recorrer el cielo de sur a norte.
-- Es cierto. Quizá la quilla de un nuevo barco apunte hacia este puerto
–le dije como si fuera un escombro de la guerra.
Bajé a tierra.
De “Las otras muertes” (cuentos)


DE DERNIERES JOIES
par Milciades Arévalo
Traduit par Libia Acero-Borbon
Milcíades Arévalo con el poeta Luís Vidales
J'ai cherché un bar, depuis lequel je puisse distinguer le quai, la baie illuminée, l'horizon, rien de plus. J’attendais seulement l'arrivée d'un bateau pour partir le plus tôt possible. Durant la traversée je toucherais les ports et dans les ports, je trouverais les aventures et les jolies filles.
Je m'assois dans un coin depuis lequel je vois les gens qui entrent et sortent, interminablement. Leurs visages semblent peints en vert à cause de la pénombre. Je demande un verre d’eau - de - vie pour adoucir le froid.
Aujourd'hui c'est Noël - quelqu'un m’a dit derrière moi. Ensuite il est allé jusqu'au comptoir, a fait un demi-tour, a contemplé le public et a commencé à chanter : La mort. Quand la chanson a inondé le bar, il s'est approché de ma table et m'a planté ses griffes dans l'épaule.
Je te connais – m’a t’il dit.
Je regarde son visage : je ne l’ai vu nulle part au monde. Je lui dis que je n'ai pas le temps de l'écouter, qu’il va bientôt s’arrêter de pleuvoir et que je suis entré par hasard etc. Il n'est pas altéré par mes petites protestations. J'ai laissé tomber le regard sur les miroirs du bar, illuminé faiblement par des petites lumières de couleurs. Qui était-il, que faisait, que voulait, d'où pouvait-il venir ?
L'homme a aspiré une bouffée de fumée et l'a relâchée peu à peu pendant qu’il parlait :
- « La première lettre de mon nom est M mais j’aurais préféré que l’on m’appelle Alejandro. En outre: qu'importe le nom ? Quand j’étais petit, je rêvais d’être capitaine, de naviguer sur les mers du monde. Je m'enivrais de songes: les plages, le soleil et l'amour … Quand la fumée de mon tabac monte au ciel et sur le pavé récemment mouillé par la pluie, que les lumières de néon clignotent, je pense au bonheur. Mais nous n'allons pas parler de cela, le bonheur n'existe pas. »
J'ai voulu lui dire quelque chose d'affectueux mais il m'a à nouveau interrompu.
- « Le progrès de l'humanité m'émeut énormément. L’aube me semble merveilleuse et je jouis d'elle jusqu'au délire mais il y a quelque chose qui me tourmente tous les jours. Pourquoi des armes et pas des pommes ? » – me demandait-il avec rage.
J'ai alors nourri une idée. J'ai voulu lui dire que la paix était une bonne affaire pour les fabricants d'armes et de pommes mais je lui ai répondu que la paix du monde était menacée et que dans ce cas, les armes servaient aux gouvernements à défendre leurs domaines. Il m’a regardé surpris et à la fois incrédule.
- « En ces temps, l’on parle beaucoup de la paix mais cela n'importe à personne : la paix est une colombe morte »- dit-il avant de demeurer silencieux. Je me suis imaginé qu'il essayait de localiser au fond de sa mémoire un hymne guerrier. De manière surprenante, il a levé le regard et a dit :
- « Mon voisin m'appelle souvent pour que nous parlions de son automobile. Je lui ai dit mille fois que je ne comprenais rien aux voitures, que s’il me parlait d’éléphants, nous pourrions arriver à être amis. Mon voisin croit que l'envie m’en démange mais il se trompe. Les hommes d'aujourd'hui ont tant d'objets dont ils doivent prendre soin qu'ils n'ont pas assez de temps pour vivre : leurs petites femmes, leur argent, leurs chiffons, etc. les pauvres !
Il a levé le regard et au fond de ses yeux, j'ai vu qu'un souvenir agréable se profilait. Je lui ai demandé si les chats lui plaisaient.
- « Avec Liv j'ai senti pour la première fois l'incendie sur mes lèvres et les braises furieuses de la passion dans le sang. »
Cela m’a réjoui. Il parlait enfin de quelque chose d'intéressant. J’ai dévisagé la petite femme qui nous servait. Je l'ai imaginée nue dans une aventure amoureuse et j'ai senti un chatouillement à un certain endroit.
L'homme s’est levé et est allé aux toilettes. Quand il est revenu, je l’ai soigneusement observé. La solitude pesait sur ses épaules. Il portait un manteau râpé et dans ses yeux d’un bleu profond filait une colombe. Il s'est assis à nouveau et a continué à parler :
- « La femme qui est assise au comptoir, dès qu’elle m’a vu, elle a commencé à se contorsionner comme un éclair pour m'embrouiller entre les plis de sa jupe. C’est pour cela que je l'ai éloignée. Vous êtes différent. Silencieux et statique. Votre immobilité mhttp://www.latinoaldia.com/articles-/oolitica-y-economia/245-en-la-selva-de-alfonso-diaz-uribee plaît. Vous ressemblez à un mort.
Je n'ai pas été surpris qu'il dise " Vous ressemblez à un mort." Depuis quelques temps déjà, j’attendais que quelqu'un m'identifiât parmi la multitude. J'ai essayé de rire mais j'ai ensuite pensé que ce n'était pas matière à plaisanteries. L'homme a cloué son regard sur moi et a dit :
- « Le silence absolu. C'est ma règle. Si je vous semble une pipelette, ne vous étonnez pas, j'avais besoin de communiquer avec quelqu'un. Je n'ai trouvé aucun idiot mais je n'ai pas non plus failli. Je suis un faux acteur. Nous le sommes tous.
Cette jeune fille vous plaît-elle ? » - me demanda l'homme.
Je me suis retourné pour regarder un ballot opaque, mobile, parfumé. Dans ses mains, elle pouvait tenir un parapluie, un couteau ou une fleur. Je l'ai imaginée dans une aventure amoureuse. En moins d'un instant, je presserais ses grands seins turgescents et commencerais à la caresser de la manière la plus délicieuse, porté par les vagues d'une mer invisible et lointaine.
- « Quelque part dans le monde, une femme pense à moi » - lui ai je dit. J'ai levé ma coupe et ai porté un toast au nom de toutes les solitudes.
- « Ruine de guerre » - dit l'homme en expirant des bouffées de fumée comme un bateau qui coule.
« C'est le moment » - me suis-je dit. J'ai sorti une corde et la lui ai montrée. L'homme est resté perplexe, la regardant. Je lui ai dit que j’étais un expert pour faire des noeuds et immédiatement j’ai commencé à lui apprendre mais l'homme ne découvrait pas le mécanisme. Mes doigts étaient agiles. Je me suis arrêté pour lui dire que mon propos n'était pas de lui apprendre à faire des noeuds. En peu de mots, je lui ai fait comprendre l’affaire. Encore deux mois de voyage et je serais à nouveau dans ma patrie, dans ses rues et ses avenues, des endroits où une fois j'avais été heureux. Il a lâché un petit sourire macabre.
Je l’ai observé attentivement. Tout mon passé baignait dans la profondeur de son regard. Il n'y aurait plus d'autres étés pour moi. Mon voyage: quelle importance avait-il ? Aucune! Il est possible que quand je revienne au foyer, maintenant lointain et certainement flou, Nadia me dise à mon arrivée que sur certains points je ressemble à celui qu'elle aimait, que bien que l'amour soit le même, j'ai perdu mon temps pour devenir un décombre de guerre, un souvenir, un rien. Des bateaux, un port, la guerre, la valeur, la liberté. Je n’avais lutté contre personne et maintenant … Parfois je voudrais laisser de coté les béquilles et m’envoler.
L'homme s’est levé, a regardé vers la rue. Il a soupiré longuement et a scruté le miroir où j'avais posé le regard.
- « Il a cessé de pleuvoir et il est déjà tard. Si cette nuit le policier du coin fait un tapage avec son petit cornet, il vaut mieux qu’il se pende une ancre au cou » – a t’il dit et est sorti.
La jeune fille s'est approchée, a dit quelque chose à propos de la pluie, m'a demandé l'heure.
- « Non je ne te connais même pas » - lui ai-je dit.
- « Les amants du monde ne se connaissent pas. »
J'ai vu le ticket de retour et ai constaté qu'elle attendait l'arrivée d'un bateau dans le port le plus étrange jamais connu.
- « Tous aiment mais tous n’attendent pas un bateau » – lui ai-je répondu.
J’ai appuyé fermement son corps contre les béquilles, pressé ses seins, parcouru son cou avec ma langue et ai rapproché ma bouche de ses lèvres. Sa chair exhalait le parfum du désir.
- « Le bateau … » - je murmure. Je prends un verre. J'ouvre la porte et je sors dans la rue.
Le vent de l'aurore soulève les papiers, les feuilles … De toutes parts m'arrive l’air frais de la nuit enveloppé de l'été. Quelque part dans le monde, Nadia pense à moi. A l'horizon, un bateau se dirige vers le port avec des lumières sur toute la hauteur et des drapeaux déployés sur les mâts. Lorsque je monte sur le pont du bateau, je trébuche sur un homme d'aspect agréable. Je lui montre le passeport, le ticket et les reçus de la douane. Une semaine de voyage et je serais à nouveau dans ma patrie. Dans un ton à tuer toute espérance, il me dit:
- « Je te plains »
- « Pourquoi ? »
- « Tous attendent un bateau qui ne viendra pas » - Il prend l'astrolabe et commence à parcourir le ciel du sud au nord.
- « C’est vrai. Peut-être que la quille d'un autre bateau visera ce port » - lui dis-je comme si j’étais un décombre de la guerre.
Je descends à terre.
De “Las otras muertes” (cuentos)

CIRCULAR SOCIEDAD DE LA IMAGINACIÓN

Sociedad de la Imaginación
Autores-Editores
Carrera 3 No. 10-89 La Candelaria Bogotá- Col.
Tel 4817002 Cel. 312 276 8380
e-mail: milciadesarevalo@gmail.com


Bogotá, Febrero 22 de 2012
Circular No. 03


SOCIEDAD DE LA IMAGINACIÓN -Autores-Editores-, invita a los editores, impresores, escritores y poetas colombianos a participar en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, a realizarse en las Instalaciones de Corferias del 18 de abril al 1º de Mayo del presente año. A la vez, pone a su servicio el stand No. 531 del Pabellón 6, Segundo Nivel de Corferias, para la exhibición y venta de libros y revistas culturales.

Se recibirán entre 5 y 10 ejemplares por título, en factura de Consignación con dirección, número de teléfono o celular, correo electrónico para fácil localización del consignatario. El costo de participación tendrá un valor de $ 20.000 pesos no reembolsables; por ventas se cobrará el 20%. Los libros se recibirán a partir de la fecha y hasta el 15 de Abril en la Sede de Sociedad de la Imaginación ubicada en la Carrera 3 No. 10-89 Barrio La Candelaria –Centro Tel 481 7002.

La devolución de los libros no vendidos se hará en el stand de Sociedad de la Imaginación el día del cierre de Feria o quince días después en la sede de Sociedad de la Imaginación todos días laborables de 3 a 5 de la tarde. Los libros y revistas no reclamados en un plazo de 30 días, serán donados a las diferentes bibliotecas de la ciudad o del país.

Cordialmente,


MILCÍADES ARÉVALO
Director Stand



Cop. Cámara Colombiana del Libro.

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